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martes, 17 de mayo de 2011

Masters 1000 Roma: La criatura perfecta

No sé quién tendrá la culpa de esto. Quizá sus padres, por inculcarle el tenis desde niño y convertirlo en su forma de vida. Ya lo vimos ayer en una entrevista emitida por TVE al propio Djokovic de pequeño: "El tenis para mí es una obligación". Después de todo: hay que agradecérselo a sus padres.

O puede que sea por una figura tan importante en la carrera de Nole como Marian Vajda. Desde que le comenzó a entrenar en mayo de 2006, ha conseguido convertir a un alocado crío rebosante de potencial en el campeón firme y creativo que es hoy en día. Y esto incluso después de prescindir de Vajda durante los inicios de 2009 para hacer un infructuoso experimento con Todd Martin. Pero al final acabó haciéndole volver a la senda correcta, e incluso recuperó su saque. A Marian Vajda también: gracias.

"Djokovic es una apisonadora". Toda la razón para Juan José Mateo. Ayer era probablemente el duelo en el que partía como menos favorito de todos. Y con razón: nada menos que una semifinal de más de tres horas frente a Andy Murray, que acabó después de las 11 de la noche del día anterior. Nadie pensaba que Nole pudiera levantar un 5-4 abajo al resto en el set final. Tampoco nadie pensaba que, con molestias ante Murray, pudiese recuperarse físicamente lo suficiente como para plantarle cara a un Nadal que en Roma ha decepcionado mucho más que en Madrid. Pero lo hizo. Vaya que si lo hizo.

CLIVE BRUNSKILL – GETTY IMAGES SPORT

Más al límite que nunca, el factor que llevó a Djokovic a la victoria no fue otro que su enorme confianza, unido a la brecha que ha conseguido abrir en la mentalidad de Nadal con estas tres últimas victorias. Ya cansa decirlo, pero es que este año no ha perdido todavía. Son 37 las victorias consecutivas, que le han valido para adjudicarse 7 torneos (Australia, Dubai, Indian Wells, Miami, Belgrado, Madrid y Roma). Estos números ya empiezan a dar miedo. Que tiemblen Mac y sus 42 triunfos que viene Roland Garros.

El déficit físico de la semifinal obligó a Djokovic a desplegar todo su poderío para imponerse en el primer set y seguir teniendo opciones. Nadal jugó algo mejor que en Madrid, y estuvo varias veces a punto de decantar la balanza a su favor en forma de break. Al menos, hoy sí, esa derecha sí que carburó. Pero una conjunción entre los aciertos y la confianza del serbio y la inédita debilidad mental de Nadal acabaron decidiendo que el primer parcial sería para "el chacal".

En el segundo set Nole salió desbocado. Rompió el servicio de Nadal y todo indicaba que con el 2-0 a su favor la final en Roma sería una reedición de la de Madrid con un resultado quizá más doloroso. Pero, en este momento, comenzó a notarse el cansancio en una final que empezó con dos horas de retraso por la lluvia. Nadal hacía sufrir a Djokovic desde el fondo de la pista y monopolizaba los puntos largos. Recuperó el break inmediatamente y puso las tablas en el segunda set, cuya tendencia parecía que iba a favorecer claramente al español. Nole se vio forzado a acortar los puntos y a jugarse sus opciones a un solo golpe, arriesgando más de lo recomendable y cometiendo varios errores de bulto. Celebraba por aquel entonces cada punto de forma apoteósica, consciente de que estaba sobre la cuerda floja, gesticulando constantemente y haciendo ver sus molestias físicas.

Pero el campeón acabó imponiendo su jerarquía una vez más, contra todo pronóstico. Tras salvar varias opciones de break en varios juegos de servicio en los que estuvo poco acertado con este golpe, se encontraba 4-4 y 40-0 para Nadal al saque. En este momento, llega un fallo clamoroso de Nadal y al balcánico se le enciende la bombilla. Se da cuenta de que la confianza de Nadal es frágil y comienza a apretar para conseguir el  break cuando parecía imposible. Así lo hizo, y tras un duro y largo juego no exento de largos y brillantes peloteos consiguió ponerse 5-4 arriba con saque para cerrar el partido. No le tembló el pulso y puso el broche de oro a una victoria "contrarreloj" muy ajustada, la cuarta consecutiva contra Nadal, algo sin precedentes.

FILIPPO MONTEFORTE – AFP/GI

Pocos esperaban que la temporada de tierra de este año 2011 fuese a ser tan apasionante. El dominio de Nadal nos tenía a todos o bien emponzoñados o bien engatusados, pero siempre algo aburridos. Djokovic, dado el bajón de Federer, la irregularidad de Murray y las lesiones de Del Potro, es la figura que le hace falta al tenis ahora mismo. Lo demuestran los cánticos ("¡Nole, Nole!") en el Campo Centrale durante la final, pese a ser su oponente el número del mundo. Y su actitud efusiva tan criticada no es cínica en absoluto. Nole quiere ser un gran campeón, se lo cree y necesita creérselo. No confundamos la soberbia con las preferencias personales. Djokovic está haciendo grande este deporte.

Por fin llegamos a Roland Garros con toda la carne en el asador. Porque Nadal sigue siendo el favorito en tierra, a nivel del mar y al mejor de cinco sets. Y porque Djokovic ha demostrado que aspira a todo, diga lo que diga su físico. París será una fiesta.

sábado, 14 de mayo de 2011

Masters 1000 Roma: El arma del leñador

En esta jornada de cuartos de final del Masters 1000 de Roma, tenemos que fijarnos en los dos dominadores del circuito masculino en estos momentos. Más que en sus partidos, en sus trayectorias en este torneo. Ambos, viniendo de menos a más, solventaron con contundencia sus compromisos. Nadal perdió 4 juegos ante Cilic, Djokovic 3 ante Söderling, con rosco incluido. Fueron dos exhibiciones con poco que comentar más allá de lo deprimente que resulta ver al número 5 del mundo perder de la manera que lo hizo.

Con todo, es imposible que este blog se quede sin temas. Y hoy, precisamente para compensar la amargura de la derrota ante Novak Djokovic, merece la pena centrar el punto mira sobre un crack que a menudo es tomado muy a la ligera: Robin Söderling.

DAVID CALLOW – SI/GI

Por ranking, el sueco es el número 5 del mundo, entre Murray y Ferrer. Su posición más alta la alcanzó a finales del año pasado, cuando arrebató a Murray la cuarta plaza y se interpuso en el dominio de los 4 fantásticos, aunque sólo fuera por unas semanas.

En cuanto a su juego, no voy a descubrir América si digo que tiene una derecha espectacular. Pero es que es algo más que eso. Cuando este enorme jugador, de más de 190 cm. y fuerte como un toro, arma ese swing tan amplio, causa auténtico pavor. Plantado, con la posibilidad de hacer su overswing completo, Söderling es el mejor jugador del mundo. Sus ataques son imparables, por mucho que corra el rival para defenderse.

Cabría explicar que ese movimiento de drive tan particular del sueco no es un mero capricho que la escuela sueca viene utilizando desde los tiempos de su ex-entrenador, Magnus Norman. Su recorrido tan amplio y abierto permite generar una potencia aún mayor. La pelota no viaja completamente plana. Adquiere un efecto de topspin que, aunque no tan acusado como el del drive de Nadal, permite que la pelota pase la red con holgura. Fijáos en que, con su derecha, Söderling nunca tira a la red; sus fallos siempre son largos. La dirección se convierte en una cuestión complicada con esta clase de golpes, pero el sueco lo compensa cerrando el codo cuando finaliza el recorrido del golpe. Con ello consigue controlar la fuerza y que sus golpes no se marchen varios metros tras la línea de fondo.

AL BELLO – GETTY IMAGES SPORT

El overswing de Söderling tiene otras ventajas. La principal quizá sea que, unido a una correcta coordinación y a su gran talla, le permite golpear tiros ganadores con bolas muy altas. Se vio perfectamente en su partido contra Nadal en Roland Garros, en el que el español se defendía constantemente con bolas altas, que no hacían el menor daño al sueco. Todo lo contrario: le permitían armar la derecha y soltar el mazo. Apoyado en el mazo de su primer servicio, cuando Söderling caza bolas altas es imparable.

El resto de su juego tampoco tiene parangón. Su primer servicio es uno de los mejores del circuito, y cuando no entra se nota mucho en su juego. Se tira la pelota tan alta para sacar que tiene un servicio muy complicado de leer. Apenas sube a la red, por lo que su volea es su golpe más débil, junto con todo golpe cerca de la red que implique genialidad técnica o simplemente toque. Su revés es también un gran golpe: muy plano, muy potente y bastante seguro, con el que consigue más de un golpe ganador. Tiene uno de los mejores restos, especialmente de revés, gracias a una gran anticipación de los servicios. Su juego de pies no es brillante, pero sí suficiente para su estilo de juego, que en definitiva es lo que cuenta. De todas formas, se acabo notando que su agilidad con los golpes en carrera es muy limitada. Por último, su mentalidad, si bien suele ser fría y estable, a veces le juega malas pasadas. Excepto, claro está, cuando juega en París, donde siempre parece que acaba de recibir una revelación divina.

El sueco es uno de los mejores jugadores del circuito. Vale: quizá no sea el que dé más espectáculo, pero cada uno juega con lo que tiene. Y Söderling tiene mucho con lo que luchar y ganar. Todos aquellos que critican su carácter glacial y su juego ofensivo es porque no lo comprenden bien. Cualquiera que, como yo, haya visto su derecha en vivo, a pie de pista, compartirá esta opinión. Y si no: apártense cuando suelte el mazo.

AL BELLO – GETTY IMAGES SPORT

lunes, 9 de mayo de 2011

Masters 1000 Madrid: Un pequeño desbarajuste

Este año, el Masters 1000 de Madrid ha bajado un escalón más. No digo, ni mucho menos, que haya sido un mal torneo. Es más, me ha parecido uno de los mejores del año, muy por delante del malogrado Masters 1000 de Montecarlo. Me refiero a que, por segunda vez en tres años, ha cambiado su calendario.

El primer cambio tuvo lugar en el año 2008, la última edición disputada en las instalaciones del Madrid Arena. El torneo se disputaba en octubre, semanas después del US Open, y siempre podía considerarse uno de los mejores torneos del año. En 2003, Ferrero ganó al chileno Massu en la final y se puso número 1. En 2005, Nadal ganó una épica final a 5 sets al croata Iván Ljubicic, remontando dos sets en contra. En 2006, Federer hizo una de sus más espectaculares exhibiciones, demostrando una vez más que era el mejor tenista de la historia. En 2007, Nalbandián ganó a Nadal en semis y a Federer en la final con uno de los juegos más perfectos que se recuerdan. Y en 2008, Murray confirmó su escalada al Top 4 haciendo un torneo espectacular, sacando como nunca antes.
 
Fuente: ymadrid.com

Pese al gran nivel del torneo, se decidió que, en 2009, el torneo pasaría a disputarse en mayo, antes de Roland Garros, y en tierra batida. El torneo de Shangai ocupó el lugar del de Madrid y así se abrió la posibilidad, comercialmente jugosa, de una gira asiática –ya existente– después del US Open (Shangai, Pekín, Tokio, Bangkok...). Por su parte, Madrid sustituyó al torneo de Hamburgo, que fue devaluado a la categoría 500, pese a ser siempre el torneo de tierra batida previo a Roland Garros al que los jugadores llegaban más en forma y, además, ser el único que disponía de una pista central con techo. Una pena la desaparición del torneo de Hamburgo, tanto para el tenis alemán –uno de los más exquisitos–, como para el recuerdo de los grandes duelos entre Federer y Nadal en los años 2007 y 2008. 

Fuente: santiagovillahoz.blogspot

Así con todo, el torneo de Madrid pasó a disputarse en mayo, dos semanas antes de Roland Garros. Y en 2009 y 2010, pese a la mala calidad de la tierra madrileña –todo hay que decirlo–, se demostró que sobre tierra batida, gracias a los 600 metros de altura de la ciudad de Madrid, podía verse un tenis distinto. Así lo demostró Federer, ganando la final a Nadal en el año 2009. Pero, en este momento de tranquilidad relativa, los jugadores comenzaron a quejarse. Argumentaban que la altura de Madrid les perjudicaba en la preparación para Roland Garros. Por este motivo, los torneos de Madrid y Roma –este último de unas características más cercanas a las de París–, intercambiaron sus calendarios.


Fuente: ojodigital.com

El cambio de hizo efectivo este 2011 y, con ello, se muestra la poca firmeza de la ATP. Su credibilidad y la de las federaciones se centra más en los intereses comerciales que en los estrictamente tenísticos. Así lo demuestra el balance: el torneo de Hamburgo fue injustamente devaluado, el torneo en la Casa de Campo fue sustituido por otro gran torneo en tierra, con unas mejores instalaciones, que a su vez ve alterado su calendario por no haberse planificado correctamente. 

El resultado: el torneo de Roma ha adquirido una relevancia que no merece en el circuito masculino, el torneo de Shangai, tras el éxito de la Copa Masters (2002, 2005-2008), pasa a ser un Masters 1000 privilegiado y nace una nueva gira asiática que coge a traspiés a los grandes tenistas y aleja al tenis de donde en realidad pertenece: Europa y América del Norte. Hubiera sido mucho mejor una gira latinoamericana que no una asiática. No para el negocio, por descontado.